Cantándole a la vida

En esta tarde de miércoles, pasada la nevada matutita que ha dejado nuestras carreteras, nuestros campos blancos, nos debemos detener a pensar que es aquello que Ana no logra ver. Porque, quizás, ella no sea capaz de verlo, pero nosotros/as no podemos apartar la vista y mirar hacia otro lado y pensar que eso no va con nosotros/as, sino que tenemos que ser conscientes de la importancia de participar y de ayudar a las personas que no ven que se encuentran dentro de una situación que las destruye poco a poco. 
Por todas esas mujeres que quedaron en el camino, por aquellas que continúan luchando, por las que salieron y son supervivientes, por todas, sin distinción alguna… Por todas ellas. «Lo que Ana no ve» (Revólver)

Formación

Mi incursión, profesionalmente hablando, en el mundo de la docencia no se inició con Tformas.

Un verano de hace ya dos años, más o menos, me lié la manta a la cabeza, como se suele decir vulgarmente, y me dispuse a elaborar un curso básico sobre nociones de violencia de género para la plataforma de formación MasSaber de la empresa Buen Curso, S.L.(www.massaber.es/‎)

Realmente me llevó más del tiempo que yo hubiese querido, pero, si las cosas se quieren hacer bien, hay que dedicarle tiempo, ganas, ilusión y muchas muchas horas de estudio también.

El resultado es el que podéis ver en la foto: un curso que en un primer momento llamé (y así está registrado) «Nociones básicas sobre violencia de género» y que, posteriormente, desde la plataforma, han pasado a denominar «técnico en prevención de violencia de género».

Se trata de un curso que tiene como personas destinatarias a toda la población o personas que quieran conocer un poco más qué es eso de la violencia de género, qué podemos hacer si nos encontramos ante una situaciónd de este tipo, ya sea como víctima o como persona observadora pasiva, la importancia de la igualdad y de la educación en nuestros/as menores.

Os animo a que entréis en la página web e investiguéis la cantidad de cursos que están disponibles y, si os apetece conocer algo más sobre esto que, desgraciadamente, está «tan de moda», pues os matriculáis y me tendréis a mí de tutora.

Gracias.

Cantautora

En este día de sábado, donde nos relajamos un poco más y aprovechamos a hacer las tareas que durante la semana nos son imposibles de realizar, voy a compartir a otra de mis cantautoras favoritas: Rosana. Su positivismo, sobre todo, hace que te sientas bien, que sonrías y que bailes. Esta canaria transmite e irradía luz y alegría por los cuatro costados.
La canción que comparto,»Besos», no está incluida en ninguno de sus álbumes, una lástima por cierto, pero sí la puedes disfrutar en algunos de sus conciertos.
Esta canción la he utilizado últimamente para explicarle a las niñas y a los niños los distintos tipos de besos que existen como modo de introducción para hablarles sobre los abusos sexuales.
Se quedaban alucinadas/os con todos los tipos de besos que existen, y esto es algo que me hace más fácil explicarles cuándo deben decir «no» y cuándo tienen que salir «corriendo» porque pueden estar en peligro.
En esta mañana de sábado… muchos besos para todo el mundo. 

Voluntariado

Desde noviembre de 2008 formo parte de la red de voluntariado de Cruz Roja Salamanca. Comencé en el programa de atención a las personas inmigrantes y refugiadas dentro del apoyo psicológico, sensibilización intercultural y participación ciudadana y, como no, en la parte de asesoría legal.
Mi primera intervención legal fue leerme de una sentada la legislación en materia de extranjería: la ley y el reglamento. Miles de preguntas, de dudas y, sobre todo, ¿por qué no se estudiaba en la carrera?
Al poco tiempo la ley fue modificada y volvimos a empezar. Esta vez elaboramos unas cuantas charlas sobre las modificaciones y recorrimos algunos pueblos para explicar las novedades que traía la nueva ley y todo aquello que se dejaba para la promulgación del posterior reglamento.
En este campo pude acompañar al abogado en diferentes entrevistas que mantuvo con diversos usuarios y usuarias y, así, afianzar los conocimientos que iba adquiriendo en materia de extranjería.
Dentro del apoyo psicológico participé en distintos proyectos: «las meriendas» donde se les otorgaba algo caliente, en invierno, o algo fresco, en verano, a las personas que acudían al aula activa de empleo; talleres de empoderamiento o de adquisición de habilidades sociales para enfrentarse a determinadas situaciones o superar momentos de angustia, etc.
En el proyecto de sensibilización intercultural y participación ciudadana he colaborado con diversas asociaciones de inmigrantes de la provincia de Salamanca, en cursos que se les ha impartido, les he acompañado en los distintos pasos para su inscripción en el registro del ayuntamiento y para la redacción de proyectos para presentar en subvenciones. También he realizado distintas sesiones de cuentacuentos o de actividades de sensibilización en la población salmantina.
Por ejemplo, en la Biblioteca Municipal Torrente Ballester, realicé, junto con otros compañeros y compañeras, un cuentacuentos intercultural donde narramos cuentos de diversos países (España, Colombia, Venezuela, etc.) para que los niños y las niñas conocieran palabras, animales, costumbres de estos países y no tuviesen reparo en incluir estos conocimientos en su vida diaria.
Pero también hemos realizado sesiones de cuentacuentos interculturales al aire libre o en la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. En este último lugar realizamos una «fiesta» sobre México, con piñata incluida.

Los cuentos… también son una forma de expresar, expresarte, de contar historias que, en muchas ocasiones, pasan desapercibidas. 

Formulando

En el mes de noviembre, más o menos, desde la empresa de formación TFormas, me ofrecieron un nuevo reto: elaborar e impartir un curso sobre distintos tipos de violencia que pueden tener como víctimas o partícipes a la juventud e infancia. Sería un curso que se impartiría al profesorado de un instituto de educación secundaria de Alba de Tormes.
Así que, un poco por compromiso con el administrador de la empresa (y amigo) y otro poco-mucho porque me atraía la idea, me dispuse a no tener «vacaciones» en el puente de la Constitución y, mientras todo el mundo disfrutaba de unos días de descanso, yo me dedicaba a elaborar el curso para ser impartido unos días más tarde.
Creo que tuvo un buen resultado. Yo al menos estoy contenta con la elaboración y el desarrollo. Si bien es cierto que las horas presenciales se me quedaron cortas, quiero creer que el objetivo se cumplió.
Desde aquí quiero dar las gracias a Amílcar G. Pola por ofrecerme esta oportunidad y comprobar que realmente la docencia me gusta. 

Cuentacuentos lunáticos

 
«Papá, por favor, consígueme la luna» (Eric Carle, Editorial Kókinos).
Cuando éramos niñas y niños, nos reuníamos alrededor de la mesa-camilla, al calor del brasero para que nuestra abuela (o nuestro abuelo) nos contase esas historias que habían pasado de generación en generación y que habían sido modificadas por el «boca a boca». 
Historias que Perrault, Andersen o los hermanos Grimm tuvieron a bien de plasmar en el papel y que nuestras abuelas (sobre todo) consideraron que debíamos conocer y, por ello, nos las contaban.
Pero el cuento ha ido evolucionando. Seguimos narrando o leyendo las historias de Caperucita Roja, de la Bella Durmiento, de Juan sin Miedo, de las Habichuelas Mágicas, etc, pero se unen historias como la de Mónica que le pide a su padre que le consiga la luna.
Ésta historia es la que yo preparé uno de los días del rincón lúdico-creativo «Vacaciones Activas» en Semana Santa para ir abriendo boca en los/as pequeñuelos/as.

Cuando cuentas un cuento, puedes hacerlo con un libro, sólo leyendo o, por el contrario, dando la entonación adecuada en cada momento, con cada personaje que aparece; puedes adaptarlo para una sesión de cuentacuentos improvisada o planeada sin nada más que tú y las personas oyentes. Pero también puedes crear atrezzo, acompañarte de elementos como hice yo en esta ocasión. 

Para contarles el cuento de «Papá, por favor, consígueme la luna» les mostré las distintas fases de la luna que se sucedían a lo largo de la historia de Mónica.
Cuento precioso, sin duda. Y no lo digo porque esté enamorada de la luna.