Si te pones en la piel de otra persona…

De nuevo os traigo una recomendación literaria. Se trata de un libro que me compré hace unos meses y que había dejado aparcado por diferentes motivos. Pero he encontrado el momento adecuado para comenzarlo hace una semana y, ayer, por fin lo terminé.

En la piel de una yihadista cuenta la historia de una periodista francesa que se mete en la piel de una joven francesa convertida al Islam y que es captada por un «mandamás» perteneciente al Estado Islámico. Narra cómo se puso en contacto con él a través de un perfil falso y cómo mantuvo el contacto durante algún tiempo a través de Skype, sobre todo.

No es un libro más sobre el yihadismo. Está contado en primera persona. Narra lo que ella ha ido viviendo en todo este tiempo, cómo era lavado el cerebro de su avatar virtual para conseguir que viajara a Siria y se hiciera efectivo el matrimonio con su «pretendiente».

Es uno de esos libros del que puedo pasar un par de días sin tocarlo pero que, cuando lo tomo de nuevo entre mis manos, no puedo soltarlo. Sobre todo me ha pasado en las últimas 100 páginas. No podía dejar de leer, contabilizaba las páginas que me faltaban y rezaba para que la protagonista estuviera bien, dentro de lo que cabe, ya que ha tenido que cambiar de domicilio, de identidad y vive con la espada de Damocles sobre su cabeza. La verdad es que según avanzaba las palabras, más incertidumbre y estado de desazón me generaba.

Os lo recomiendo.

75 consejos para sobrevivir en el colegio

Hace algunas semanas, se armó un gran revuelo, saliendo en diversos medios de comunicación, la denuncia realizada contra el libro, publicado por Alfaguara y escrito por María Frisa, titulado 75 consejos para sobrevivir en el colegio.
Muchas son las voces críticas que han apuntado que este libro fomenta el acoso escolar y que da consejos erróneos a aquellas personas jóvenes que lo leen.





Recordando un consejo que me dio mi profesora de Derecho Canónico en la Facultad, antes de criticar o para vencer al enemigo, lo primero que hay que hacer es conocerlo. Por este motivo, y tras recibir un whatsapp donde me pedían que firmara un documento para solicitar la retirada del libro, decidí que era el momento de dejar a un lado lo que estaba leyendo y dedicarle unos días a éste del que mucha gente hablaba.





















El libro no me ha durado ni 5 días, la verdad, pues es de fácil y rápida lectura. Al principio me he reído bastante con las ocurrencias de la protagonista y, en algún momento, he recordado que yo eso también lo pensaba. Pero, he de reconocer, que en otras ocasiones, no me han gustado los consejos que ha dado, pues considero que da una imagen negativa de la amistad, del compañerismo, de la familia….

Todas las personas, en algún momento de nuestra vida, nos hemos sentido incomprendidas tanto por nuestra madre, nuestras amistades o nuestro padre. En ocasiones hemos odiado tener hermanos/as, sobre todo si son más pequeños que nosotros/as, porque pensamos que les dan todos los caprichos y eso es injusto.
Muestra nuestro «egoísmo» cuando nos enamoramos, por ejemplo. Pero a mí, personalmente, no me gustan ciertos mensajes que transmite relacionados con la amistad.
Considero que hay que tener mucho cuidado con lo que se escribe, pues puede tener una gran influencia, sobre todo si estamos hablando de público infantil-juvenil, quienes aún están formando su personalidad.
Si estás aconsejando, aunque sea en clave de humor y/o sarcasmo, que es mejor tener una amiga tonta porque, básicamente, no te dará problemas, lo más seguro es que quien lo está leyendo empiece a tratar de forma más despectiva a su amiga o amigo de toda la vida, sin darse cuenta del daño que está provocando.
Pienso que el sarcasmo ya es difícil de entender aún siendo adultos, máxime si eres un niño de 6 años o una niña de 12. 
Quizás el problema de este libro ha sido a qué sector se ha orientado o a quienes se ha recomendado su lectura. 
Considero que la autora no lo ha escrito con maldad, pero la editorial no ha sabido dónde encajarlo y ha pensado que, al ser consejos para sobrevivir en el colegio, el público lector debería englobarse entre los/as colegiales/as.

Ellas… las desconocidas

El otro día me sorprendí al leer una noticia en las redes sociales donde se decía que desde el rey del Rock and Roll, Elvis Presley, pasando por Little Richard, Johnny Cash y Jerry Lee Lewis, caían rendidos a los pies de Rosetta Tharpe o, como se la conoce, Sister Rosetta Tharpe, la «grandmother» del Rock and Roll.

Esta mujer gozó de gran fama tras la II Guerra Mundial. Se casó en 1951 con su agente y cantó tras la ceremonia ante 25.000 personas que habían pagado entrada para la boda y el concierto.

Aquí os pongo un vídeo de una actuación, guitarra en mano, ataviada con un abrigo para guarecerse del frío que debía de hacer. Gran carisma y fuerza, esta cantante de góspel sorprendió a todo el mundo con una gran energía en el escenario.


Éste es otro de los múltiples ejemplos de mujeres que han roto moldes, pero que han pasado «desapercibidas» por el mero hecho de ser mujer, en épocas pasadas o en la actualidad.

El leer su historia, desconocida por mi parte, me hizo recordar un libro para público infantil: «Mi primer libro sobre Ellas (…)» o «Ellas hicieron historia» de la editorial Anaya.

En él, la autora nos habla de diferentes mujeres que hicieron historia por distintos motivos. El libro se puede dividir en 6 temas: respeto a los mayores, amor al arte y cultura, autoestima y fe en uno mismo, solidaridad, exilio y emigración, iniciativa e igualdad de género.
Se nos muestra el logro alcanzado por 8 mujeres españolas: desde la Condesa de Benavente, pasando por la actriz María Guerrero y mujeres dedicadas a la política como Clara Campoamor o a la cultura como Rosalía de Castro.

Las mujeres, debido a la invisibilidad a la que hemos sido sometidas durante muchos años, hemos pasado desapercibidas y nuestra labor, sobre todo en años precedentes, ha quedado relegada a un segundo plano cuando los logros obtenidos han sido igual, o más, importantes que los de los hombres.

Seguro que muchos y muchas desconocíais que una española, mujer, es considerada la inventora del primer libro mecánico y antecedente del actual ebook: Ángela Ruiz Robles fue la artífice. Esta leonesa, profesora, entre otras cosas, patentó en los años 40 una enciclopedia interactiva.

Ésta es otra muestra más de ese trabajo silencioso desarrollado por las mujeres, debido al segundo plano que la cultura patriarcal nos ha proporcionado a lo largo de los siglos. Pero también es una prueba del afán revolucionario, reivindicativo y no conformista de muchas de ellas, quienes no estaban de acuerdo con los roles otorgados por la sociedad y que querían salir adelante por su propio pie y sus propios medios, dejando de lado esas normas sociales que las encorsetaban.

No podemos olvidar que, otras antes que nosotras (y nosotros) han luchado por obtener la igualdad que disfrutamos ahora, pero que no es suficiente, pues no es total. Por ello, en honor a todas esas personas que pasaron su vida rompiendo moldes y luchando por obtener derechos que eran suyas, es por quienes tenemos que seguir trabajando para lograr esa igualdad efectiva y real que nos merecemos todas las personas. 

Nadie es más que nadie. Ninguna persona se encuentra por encima de otra. Trabajar de forma conjunta es mucho más productivo que trabajar de forma individual.





Sin dobles sentidos

No es no.

Si yo quiero algo, lo pido. Si me da vergüenza, me callo y luego me estoy reconcomiendo por dentro por no haberlo pedido, por haber dejado que la vergüenza se adueñe de mi poder de decisión.

Pero cuando digo no, es no. 

Un no firme, decidido, sin titubear, sin poner ojitos, sin usar un tono de guasa, de broma. Si digo no, es no, por mucho que tú quieras pensar otra cosa o te apetezca algo distinto a lo que yo te he respondido.

Si me visto con una minifalda, si estoy de fiesta y me he tomado una copa, si tonteo con quien me corresponde, si estoy feliz y lo demuestro cantando por la calle, si estoy en clase y me quito la chaqueta porque tengo calor, si se me transparenta el sujetador, si nuestras miradas se cruzan en la calle, si me acerco a ti en el transporte público para dejar pasar a otra persona, si estoy hablando contigo y te toco la mano, si me pongo un vestido de fiesta, si se me desliza el tirante de la camiseta por el brazo, si me pongo el bikini para ir a la playa o a la piscina, etc. no quiere decir que esté pidiendo a gritos, que esté provocando al personal para que me toque si yo no quiero.

Me arreglo para gustarme a mí misma, para sentirme bien conmigo misma, no lo hago por nadie más. Si le gusta al resto de personas, me alegro, bien por mí y bien por ellas. Pero no estoy incitando a que me manoseen, a que me persigan, a que me increpen por la calle, a que me lancen «piropos» groseros y fuera de lugar y de tono, a que me incomoden y tenga que abandonar el lugar para dejar de sentirme así,… por el mero hecho de ser mujer.

Dejaré que me coma a besos quien yo decida, quien yo elija y me elija a mí, a quien yo prefiera y me prefiera a mí. Será una decisión bilateral, pero nunca unilateral. No dejaré que me atemoricen, que me amenacen, que me acobarden y no pueda salir de casa por lo que pueda pasar. No dejaré de disfrutar del fresco de la noche, de la compañía de mis amistades y familia fuera de mi casa, no dejaré de ir de compras o al cine, sólo porque haya unas personas que se sientan con el poder de hacer lo que les dicte su «instinto» sin tener en cuenta la opinión de la otra persona. Nadie tiene que someter a otra. Nadie es más que nadie. Nadie domina.

Las Caperucitas

Se nota que me gusta leer (me apasiona más bien) porque aprovecho cualquier oportunidad para hablaros del último libro que ha caído en mis manos o que me han recomendado y he leído. 
Como habéis podido comprobar, leo prácticamente de todo. Este año me he iniciado en la novela gráfica y tres son ya las que han entrado a formar parte de mi pequeña biblioteca.

En esta ocasión os quiero hablar de las distintas caperucitas (y caperucitos) que viven a nuestro alrededor y que ni sabemos que existen.

Esas caperucitas que tienen que hacer aquello que les dice su familia y con lo que no se encuentran cómodas, sabiendo, en su fuero interno, que no está bien lo que está sucediendo. Ven coartada su libertad y son chantajeadas emocionalmente por aquellos que, dicen, más les quieren. Además, son amenazadas, pues les dicen que las llamarán «locas» y nadie las creerá si se atreven a compartir sus inquietudes con otras personas.
Eso cuenta el libro «Las lágrimas de Caperucita«. Muchos años en silencio. Los recuerdos más «dolorosos» han quedado postergados a lo más profundo de la memoria como fórmula de defensa, hasta que algo hace que aflorezcan, encontrándose con las fuerzas necesarias para gritar «¡basta!» y no callar. No volver a callar nunca. Ni ante su padre y su madre.

Al final, el miedo a quedarse sola se convierte en niebla y se da cuenta que hay personas a su alrededor, en muchos casos quien menos esperaba, que están dispuestas a estar a su lado apoyándola, sujetándola cuando no pueda caminar, y a llorar con ella cuando no pueda más.

Ya lo cantaba Ismael Serrano en la década de los 90: 

Caperucita sólo tiene dieciséis
primaveras sin flores, papá le dice: «Ven.
Caperucita eres joven y tienes que aprender
a ocuparte de la casa, que serás una mujer.

Para que seas buena esposa
y no envejezcas sola,
en la cama y la cocina has de saber
alegrar a tu marido y cuidar a cada hijo,
que te atrapa tu destino,
que has de ser madre y esposa»
(…)
Una gris mañana Caperucita se casó,
vestida de blanco, bella como una flor.
Su marido, muy elegante, otro lobo feroz,
y su padre orgulloso lloraba de emoción.

Si eres mujer…

Ayer salió en los medios de comunicación (yo lo vi en el Telediario, pero también ha aparecido en la prensa escrita) que se habían concedido los premios Garrote a sentencias que hacen retroceder en equidad de género. 

La «medalla de bronce» se la lleva una sentencia española dictada por un Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Vitoria que, en febrero de 2015, preguntó a la mujer que si «había cerrado bien las piernas» para no ser agredida sexualmente. Desde la Asociación Clara Campoamor se denunció este hecho y se solicitó, si no me equivoco y me falla la memoria, que la jueza fuera sancionada.

Por otro lado, el premio del público se lo lleva una sentencia dictada por un tribunal de México que quita la custodia a una mujer española por no seguir el «rol tradicional de madre». La mujer no era católica y hacía, fijaros qué desfachatez, entre otras cosas, fregar los platos a quien, en ese momento, era su marido. Ha intentado buscar el apoyo de los tribunales españoles, pero sin éxito. 
Ya no es sólo violencia de género ejercida por el compañero sentimental tal y como aparece regulado en nuestra ley española, la violencia de género también la pueden ejercer las instituciones. Éste es un claro ejemplo de ello.

En el siguiente link podéis acceder a los diversos premios que se han otorgado a la Justicia a nivel mundial y conocer un poquito más lo que hace esta organización:

Días antes a la aparición de esta información, saltó en diversos medios de comunicación otra noticia que me ha dejado impactada y que hace que me plantee si debo seguir creyendo, o no, en la raza humana, a pesar de lo que escribía en un post anterior. El hecho que describen los noticiarios sucedió en Brasil: una joven, sedada o drogada (me da igual), fue violada por 33 hombres, entre ellos su novio, grabándolo y, posteriormente, subiéndolo a las redes sociales. Pero es que los comentarios que he podido leer posteriormente, creo recordar que del juez, denotan una visión machista y misógina de las mujeres. Eran algo así, o yo lo entendí de este modo: parece ser que, a pesar de estar drogada o sedada, la chica lo disfrutó o lo quería. 

¿En serio? ¿Eso lo justifica? Es lo mismo que decir que la ropa que llevas denota si estás buscando «guerra» o no, o según si tienes más o menos escote así eres…

Un vídeo francés nos muestra, prácticamente dando el mismo mensaje que el vídeo realizado en el 2014 por el diario.es sobre los micromachismos (https://www.youtube.com/watch?v=Co_z_GbjbHY), cómo nos sentimos las mujeres cuando caminamos solas por la ciudad, los miedos, la inquietud… Os dejo el vídeo en francés, pero también el link de youtube donde podéis verlo con subtítulos en castellano.



Estos son tres ejemplos que nos muestran que la lucha por la igualdad de género tiene mucho camino aún por recorrer y que nuestra sociedad, en pleno siglo XXI, sigue siendo muy machista, lo cual es malo tanto para los hombres como para las mujeres. 

La responsabilidad de acabar con esto es de toda la población en general, no sólo de un colectivo. ¿Te animas a aportar tu granito de arena?