Pérdidas y encuentros

Este 2020 va a ser recordado por los siglos de los siglos. Amén (que diría mi Abuela). Saldrá en los libros de texto, posiblemente, y formará parte de la EBAU-Selectividad o como se llame el examen «de acceso» a la Universidad dentro de unos años.

Cada persona, como todo, lo estamos viviendo de una manera diferente. Hay personas más responsables que otras, más precavidas, menos…

Estamos perdiendo tiempo, momentos, abrazos, besos, caricias, conversaciones cara a cara… Estamos perdiendo personas por culpa de la pandemia, pero también por otras causas que han pasado a un segundo o tercer plano.

Estas pérdidas nos pasarán factura. Bueno, quizás ya nos la esté pasando.

Personalmente he perdido a un ser muy muy querido. Era una pérdida anunciada y esperada desde hace bastante tiempo. Pero esto no significa que no duela.

Me decía un amigo que esperaba que yo estuviera peor, que lo llevara mal. Lo cierto es que, como le contesté, «ya lo había llorado» en la soledad de las distintas habitaciones de hospital que había visitado en los últimos años.

También es cierto que, puede ser, que me pille algo más madura; que la soledad de espíritu me haya hecho aceptarlo poco a poco, con el tiempo.

Como dice mi hermano: ella dejó de ser ella hace mucho tiempo.

La pérdida era inevitable.

Tengo el recuerdo, marcado a fuego en mi mente, de su mirada el día antes de su marcha. Su mirada penetrante, su mirada nublada por las cataratas de recuerdos que se iban marchando cada vez más rápido. Ahora pienso que era una mirada de despedida.

Hay pérdidas que son necesarias, aunque nos aferremos a ellas como si fuera lo único que tenemos. Aunque nos pueda el egoísmo de nuestro amor, aunque nos cueste soltar y nos ahoguen las lágrimas y la congoja.

Hay pérdidas que son necesarias para poder vivir.

Hay que soltar para encontrar. Hay que soltar para vivir.

Las pérdidas son ley de vida. Pero eso no significa que no duela, que no te encoja el alma y se forme un nudo en la garganta cuando se agolpan los recuerdos y las ausencias.

Las pérdidas, siempre son pérdidas y duelen.

Amor romántico, romántico amor

Allá, por el 2014, antes del verano, empecé a ver la serie «Ciega a citas«. Después, como consecuencia del trabajo, creo, tuve que dejar de verla (incompatibilidad de horarios). Eso sí, me enganchó tanto que me leí el libro.

Este año, al descubrir en una plataforma de pago la serie (su protagonista, Teresa Hurtado de Orly, también lo anunció en redes sociales), me he enganchado a ella y la he disfrutado. Me he reído, he llorado (soy muy llorona), la he analizado, he sido crítica… Lo malo es que los últimos 15 capítulos no los tenía esta plataforma de pago y he tenido que buscar y buscar para terminar de verla. Anoche lo conseguí. Me emocioné. Sonreí.

Esta serie nos muestra las contradicciones que diariamente vivimos, las encrucijadas que tenemos que desenmarañar, las decisiones existenciales que nos corroen por dentro, las relaciones madres-hijas/padres-hijas, las relaciones de amistad, lo importante que es comunicarse bien y ser valiente para expresar lo que realmente se siente, cómo nos autoengañamos consciente o inconscientemente…

Pero también habla de machismo y de feminismo. Con las contradicciones que, en muchas ocasiones, las feministas tenemos porque nos encontramos en una sociedad machista y patriarcal y nos han educado teniendo como base este machismo.

Tenemos al protagonista (Octavi Pujades) que es el prototipo de hombre vanidoso, egocéntrico, machirulo para el que las mujeres son objetos de usar y tirar. Pero a la vez tiene ese punto canalla simpático que te hace no odiarlo en exceso; aunque a veces, si lo tuvieras al lado, le darías un par de collejas y le cantarías las 40, las 50…

El reverso lo tenemos en el personaje interpretado por Álex Gadea. Un cultureta, con unos principios bien arraigados, abanderado de la lucha social y contra el machismo, divertido, serio, buen amigo y compañero, quien valora a una mujer por lo que es, no por lo que la sociedad dice que tiene que ser.

La protagonista (Teresa Hurtado de Orly, muy maja por redes sociales, por cierto) es una chica independiente, pero llena de complejos que acrecienta su alocada madre, quien está presa de todos los estereotipos de género que nos podemos imaginar. Tiene una lucha constante con la báscula, por culpa de los estereotipos en torno a la belleza y la competencia entre hermanas que instiga la madre. También tiene el runrún de encontrar pareja, porque claro, cómo ella, cara de sapito, gordita, vestida siempre de negro…va a tener novio. Para la madre, muy «moderna» ella que fue Mis Torrevieja 1974, lo importante, la meta de toda mujer es casarse bien.

De ahí, de esta idea retrógrada, nace la apuesta madre-hija: encontrar novio, adelgazar y no vestir de negro para la boda de su hermana.

Ojo, lo de adelgazar no lo veo mal, siempre y cuando sea por motivos de salud y no por los arquetipos de belleza que la sociedad, en general, nos impone.

Y aquí están las incongruencias o incoherencias, tan habituales en nuestra sociedad, en nuestro imaginario y en nuestra vida feminista.

Mientras la protagonista (y varios de los/as personajes) tienen un discurso anti-machista durante varios capítulos y escenas: las mujeres podemos hacer lo que nos propongamos, las mujeres valemos más que para limpiar, las mujeres somos auto-suficientes, los hombres pueden mostrar sus sentimientos, los hombres pueden ocuparse del hogar (como hace el padre de la protagonista)… Tenemos, por otro lado, la apuesta madre-hija, el «amor» que siente la protagonista por su compañero (Octavi Pujades) a pesar de que pasa de ella, que se aprovecha de la relación, etc. Cuando ha conseguido des-enamorarse, le dice cuatro chorradas o le expresa su amor incondicional y ella vuelve a caer rendida a sus pies, más por auto-engaño que por amor verdadero. Es esa locura que nos ciega y no nos deja ver la realidad.

Porque el amor romántico está presente en nuestras vidas. Bueno, más bien, el engaño del amor romántico, más que el romántico amor.

Otra forma de forma de romper moldes es que quien dirige la emisora es una mujer (Marta Nieto). Lo hace bien. Tienes sus ideas, su forma de llevar las cosas (diferente a la de su padre, el dueño de la emisora), pero luego se deja manipular por lo que él dice, sin saber imponerse o dar su opinión sin tener miedo y dudando de sus capacidades.

Como en la vida misma: sabemos que somos capaces de hacer las cosas, pero siempre hay un hombre que nos hace dudar de ellas y nos muestra cuál es nuestro camino hacia la meta que tenemos que conseguir.

El feminismo es esto: replantearte las cosas que te rodean, todas las ideas que han ido naciendo en tu interior, darles las vuelta, mirarlas con unas gafas distintas y ser consciente de la necesidad de cambio.

Aún nos queda mucho camino. Aún tenemos que cambiar muchas cosas propias, para, después, seguir cambiando la sociedad, hacer remover los cimientos de un machismo que está arraigado en nuestra sociedad, cultura; en nuestro día a día al fin y al cabo.

Esta serie, de alguna manera, muestra ese cambio, esa lucha casi sutil por replantear las cosas y los principios sociales.

Creo que vamos por buen camino. Un camino que no está libre de obstáculos y piedras que salvar.

Al final, será la princesa con armadura la que luche al lado del príncipe, lleno de dudas y miedos, mano a mano, de igual a igual, para cambiar el final del cuento.

#GenerandoRedes

El viernes 13 de noviembre tuve una cita, online, con la igualdad.

Me volví a reencontrar con mis compañeras y amigas de Generando Igualdad. Fue un encuentro público que se hizo de rogar, pues, en realidad, se tenía que haber producido el jueves 12; pero problemas técnicos lo impidieron. Así que tuvimos que aplazar nuestra cita con la igualdad y la lucha contra la violencia de género para el día siguiente.

La idea era retomar la presentación de mi libro «Revictimizadas: migrantes y víctimas de violencia de género» que no se pudo realizar en el mes de abril en Madrid.

Una hora cuando la tenemos que compartir Montse y yo, no da para mucho. Por eso quiero traer aquí algunas de las preguntas que se quedaron en el tintero porque la conversación no dio para más.

GI: La ideología de género y la división sexual del trabajo (trabajo doméstico y cuidado) son cruciales para comprender quién migra y por qué. Las mujeres, que generalmente tienen menor control sobre los recursos materiales y simbólicos, son «enviadas», en ocasiones, a trabajar al extranjero, mientras que otras veces se les impide hacerlo. ¿Cómo viven ellas el proceso de migración?

R.L.M: Las mujeres migrantes, durante muchos años, han sido invisibilizadas en las estadísticas e informes que se encargan de estudiar las migraciones. Se pensaba que viajaban a remolque de los hombres; cuando, en numerosos casos, no era así. El proceso de migración lo viven con sentimiento de culpa por lo que dejan en su país de origen, con miedo y, en ocasiones, con falsas expectativas de encontrarse lo mejor de lo mejor. Cuando aterrizan en el país de destino, se dan de bruces con la realidad que se aleja mucho de la situación bucólica que se habían imaginado. Pero, además, tienen que luchar contra los prejuicios y el estigma.

GI: La desconfianza y la falta de recursos aumentan su vulnerabilidad ante situaciones de violencia por lo que, requieren un tipo de intervención y asistencia diferente. ¿En qué debería poner el foco o qué factores debería tener en cuenta esa atención más especializada?

R.L.M: Hay que tener en cuenta las características personales de cada mujer. Pero no sólo por ser migrante. Cada persona, en general, tiene una historia de vida: una personalidad, unas carencias, unas virtudes,… Es necesario trabajar basándonos, no sólo en la perspectiva de género y feminista, sino también teniendo en cuenta la interseccionalidad. Maravillosa palabra (y concepto) que aprendí en un curso de especialista que hice hace un par de años.

GI: Y sobre ellas sobrevuela el falso mito de las denuncias falsas para conseguir papeles… ¿Cómo desmontarlo?

¿A qué dificultades se enfrentan las mujeres migrantes cuando quieren denunciar, sobre todo si su residencia no es legal?

R.L.M: Datos, datos y más datos. Si nos vamos a las cifras oficiales en relación con los feminicidios o asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o exparejas, a fecha de hoy, 41 mujeres han sido asesinadas. De éstas, sólo 6 habían interpuesto denuncia. Esto quiere decir que no toda la violencia de género que se produce se denuncia. De esta cifra, 17 mujeres asesinadas eran nacionales de otro país.

Las mujeres migrantes perciben, en la mayoría de los casos, a las instituciones públicas como una amenaza en lugar de como una forma de obtener protección. En muchos casos, estas mujeres tienen unas experiencias negativas cuando han solicitado ayuda de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de su país de origen, por ejemplo.

También carecen de una red social de apoyo. Su familia se ha quedado en su país. Su círculo de amistades es escaso o inexistente porque dedican la mayor parte de su tiempo a trabajar o porque su pareja se ha preocupado de aislarla (igual que sucede con las mujeres nacionales españolas).

En otras ocasiones tienen miedo a ser expulsadas del país porque carecen de una situación administrativa regular; pues su pareja se ha quedado con su documentación, porque ésta se ha caducado y no puede renovarla porque depende de su pareja, etc. Miedo. Y el miedo es libre.

Falta de información y desconocimiento de los lugares, entidades que le pueden prestar ayuda.

GI: Tu libro ofrece un recopilatorio de recursos para profesionales, ¿verdad?

R.L.M: Mi libro no ofrece un recopilatorio de recursos. Mi libro recoge entre sus páginas las conclusiones a las que llegué después de hablar con 27 profesionales de diferentes ámbitos: Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, Abogadas y Abogados de ONG’s, psicólogas, trabajadoras sociales, profesionales de organismos provinciales, políticas nacionales y de Castilla y León, profesionales de la sanidad, etc.

Pero no sólo esto, sino una ardua investigación de más de 4 años. Llevando a cabo un análisis de la situación, centrándome en Castilla y León.

GI: En otro ámbito de cosas, ¿crees que el término violencia de género se vería mas reforzado en su totalidad si se tratara como en América Latina de feminicidio?

RL.M: Tenemos que tener claro que el feminicidio, según Marcela Lagarde, es el asesinato de mujeres, siendo la cúspide del iceberg que nos mostraba gráficamente Amnistía Internacional. ¿Debe emplearse? Sí. Hay que avanzar en la terminología. Para ello es necesario unificar conceptos y tenerlos claros. Pero no podemos olvidar que el feminicidio es una de las formas de ejercer violencia sobre las mujeres, por el hecho de ser mujer. Se trata de otra forma de mostrar el abuso de poder, la desigualdad y discriminación existente entre hombres y mujeres.

GI: ¿Cuál ha sido tu experiencia trabajando con mujeres víctimas de violencia de género?

R.L.M: He tenido contacto con mujeres víctimas de violencia de género gracias a los talleres de empoderamiento que realicé, en su momento, en Cruz Roja Salamanca y en Generando Igualdad. Después, por mi trabajo como técnica en prevención y sensibilización, se han acercado a mí mujeres de diferentes edades para contarme sus experiencias o solicitando ayuda en la asociación en la que he trabajado.

Mi experiencia en los talleres fue fantástica. He conocido mujeres de diferentes tipos, de distintas clases, de distintos lugares que lo que querían era vivir tranquilas, en paz consigo mismas. Son mujeres valientes, aunque no lo sepan, con arrojo y con ganas de tirar para adelante.

Golpea

Hoy, 19 de octubre, se celebran o conmemoran dos hechos muy importantes.

Hoy es el #DíadelasEscritoras. Se celebra para dar visibilidad a todas aquellas mujeres que, a lo largo de la historia, han sido apartadas de su gran pasión: la literatura. Para dar visibilidad a aquellas mujeres que usaban seudónimos masculinos para poder publicar sus obras o, al menos, poder enviarlas a redacciones de periódicos, editoriales,… para que, como mínimo, aceptaran leerlas.

Porque escritoras somos todas aquellas mujeres que, de una forma u otra escribimos y que, por diversos motivos, hemos o no publicado alguna de nuestras creaciones. https://twitter.com/maggeena/status/1318175388997193730?s=20

Hoy me han felicitado por primera vez, ya que he entrado en el gremio de las escritoras que hemos publicado (mejor dicho, auto-publicado). Mi obra no es un best-seller, no ha vendido ni venderá miles de ejemplares, pero toda aquella persona que la lee me dice que es un libro necesario y que hay que leer varias veces. Hablar de algo tan específico y concreto como la violencia de género y la migración no hace que se peleen las editoriales por publicarlo. Tienes que apostar, creer y tirar para adelante.

He compartido un vídeo poniendo mi voz a tres poemas de Emily Brontë en una edición de la editorial Uve Books que es maravillosa. Mi cuerpo y mi alma me lo pedían, y así lo he hecho.

La segunda celebración/conmemoración de hoy es el Cáncer de mama. Yo lo hago extensivo a todo tipo de cáncer, porque es una enfermedad que llega y, desgraciadamente, en muchos casos, no avisa ni te da opción de lucha a través de un tratamiento. Llega y te descoloca, te agita con fuerza.

Parece que con la llegada del Covid-19 en el mes de marzo, de forma oficial, la vida se detuvo. Pero no es así. La vida ha continuado. Las personas seguimos viviendo, seguimos luchando… Las otras enfermedades no nos dan tregua y siguen campando a sus anchas, pillándonos casi desprevenidas y golpeando con fuerza.

Porque golpea, desestabiliza, aprisiona, ahoga.

El Covid-19 está consiguiendo todo el protagonismo. Ha paralizado parte del mundo, parte de la sociedad, aunque la vida sigue su curso para lo bueno y lo malo.

Este «bicho» ha conseguido que no podamos romper las barreras de la distancia para viajar a abrazar, acompañar físicamente a aquellas personas que nos necesitan en este momento. Nos tenemos que valer de las llamadas telefónicas, del contacto espiritual y telepático, de la confianza y la fe en que todo saldrá bien, en las vídeo-llamadas que nos permiten ver las caras de nuestros seres más queridos sin contacto.

Yo empiezo a añorar, cada vez con más intensidad, el contacto físico, el poder romper las barreras y estar a menos de 1,5 metro de distancia, destruir la barrera de seguridad y abrazar como antes, como siempre.

Hoy el Covid-19 golpea con fuerza, pero no por padecer los síntomas, sino por todas las consecuencias que genera.

Reinicio

Iniciamos una nueva etapa. Comenzamos con un formato más “profesional” del blog “Conseguiremos la Luna”. A pesar de este lavado de imagen (gracias polita), seguimos luchando por alcanzar, por conseguir nuestros sueños.

Tras un parón obligatorio, volvemos a la carga a través de las letras. El blog seguirá teniendo el mismo objetivo: compartir pensamientos, opiniones, reflexiones, inquietudes, materiales, herramientas, cine, teatro, literatura…

Los temas sociales son los que más cabida tendrán en este blog. Es lo que más me apasiona y lo que me rodea. La educación será otro tema importante que trataré desde la humildad y el aprendizaje continuo.

Podría seguir con “Diario de una pandemia”, porque esto va para largo, desgraciadamente, pero no creo que sea conveniente.

Para ir calentando motores, os traigo una recomendación de un álbum ilustrado infantil que recomendó en su perfil, hace algunos meses, Literatura Respetuosa, y que nos viene como anillo al dedo.

“Todos juntos” en un álbum especial que transmite un mensaje a favor de la amistad, la diversidad, la paz, la toleración y la importancia de la unión. Esto último es algo que tenemos que aprender las personas adultas para transmitirle a nuestras niñas y nuestros niños.

        ¿Quiero que os planteéis qué habéis aprendido, o qué estáis aprendiendo, gracias al COVID-19? ¿Realmente os ha hecho cambiar? No pregunto si os ha hecho mejores personas, sino si habéis sido capaces de modificar algo de vuestra vida, de vuestro día a día para ayudar, no sólo individualmente, sino colectivamente a salir de ésta.

        Yo creo que, en la mayoría de los casos, no se ha cambiado tanto. Creo que teníamos muchas expectativas y se han esfumado y han pasado rápidamente, como lo hacen las nubes en el cielo.

Verano

Días largos
Noches cortas
Calor
Esperanza de tormenta
Salidas nocturnas a la fresca
Vacaciones
Montaña
Playa
Juegos nocturnos

Gritos de la infancia
Terraceo
Campamentos
Ludotecas
Diversión
Agua
Arena y sol
Piscina

Mujeres ocultas
Mujeres invisibles
Gritos silenciosos
Armas blancas
Asesinatos
La suma sigue en verano